
Amapolas, estamos tan acostumbrados a ellas, son la avanzadilla de la
primavera, parecen trompetas que anuncian la nueva
estación, que no les prestamos
atención, y cuando las veo vienen a mi mente recuerdos de mi
niñez, cuando
usábamos su semilla para pintarnos bigotes, y jugar a caballeros que
salvábamos a doncellas
imginárias de un castillo
imginario, raptadas por un malvado conde, esos juegos y sueños, vividos en el campo, en la era, o en la parte de
atrás de una casa de campo.
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